Vidas virtuales

Internet se ha convertido en un refugio perfecto para opinadores anónimos, comentaristas improvisados, escritores ignorados e, incluso, suicidas potenciales. Bienvenidos a un mundo artificial en el que todos hablan y muy pocos escuchan. Columna de Felipe Restrepo.

Por Felipe Restrepo
Semana

1. Aunque parece graciosa, la noticia es más bien preocupante: esta semana un surcoreano murió de agotamiento, tras permanecer 50 horas seguidas frente a su computador. Al parecer, el joven de 28 años acostumbraba a llevar a cabo estas maratónicas jornadas informáticas en las que no dormía ni comía durante tres o cuatro días. Al final, su corazón no pudo más y estalló.

Casi al mismo tiempo, se informó que en Japón son cada vez más populares los Hikimori: jóvenes que se encierran en un apartamento y se entregan por completo a una vida virtual. Son muchachos que no quieren saber nada de la vida real y que deciden tener una existencia paralela en la web. El escritor Mario Mendoza se refirió a ellos en su columna de esta semana en el diario El Tiempo. Los describió como jóvenes que no soportan la presión por ser exitosos y adinerados y viven un retroceso sicológico: buscan, desesperadamente, regresar al vientre materno y no volver a salir jamás de allí.

Según los datos de Technorati -un buscador de weblogs-, el número de blogs se ha duplicado en los últimos cinco meses. Frente a los 7,8 millones de blogs registrados en marzo, el popular buscador reseña ya más de 14,2 millones de bitácoras y más de 1.300 millones de enlaces. Si este ritmo continúa, el número de weblogs se duplicará cada 5,5 meses.

Así pues, no queda más remedio que aceptarlo: Internet se ha convertido en un espacio masivo en el que cada vez más individuos encuentran un refugio, un mundo abierto en el que son libres de ser quienes realmente quieren ser. Se trata de un mundo artificial en donde pueden hacer -y sobre todo, decir- cosas que por algun motivo no pueden en el mundo real. Algunos tecnófobos, como Giovanni Sartori, sostienen que este auge de dependencia a la Internet significa la destrucción del conocimiento y de los valores de la cultura. Que estos junkies informáticos son el más lamentable ejemplo del hombre ignorante, brutal e intelectualmente desposeído.

Y, por más apocalíptico que esto pueda sonar, es un poco cierto. Las libertades del mundo virtual son un arma de doble filo para quienes las adoptan sin restricciones. Y si no, pregúntenle al corazón del joven surcoreano.


2. Sé que por decir estas cosas me ganaré enemigos. Ninguno tendrá nombre propio, eso sí. Se llamarán Demonio666, valentin24horas o Sangrerebelde. Porque, claro, Internet es el paraíso de los opinadores anónimos. Se ocultan bajo sus apodos, como si se tratara de francotiradores en una azotea, apuntan y disparan los perores insultos: al fin y al cabo, nadie puede rastrearlos. Son muy pocos los que quieren opinar en realidad: sólo buscan demostrar su lucidez y su agudeza. Pero me imagino que lo que en realidad los impulsa es la envidia.

Porque la web está poblada por una gran cantidad de periodistas ignorados y de escritores sin talento. Ahora: no voy a negar la calidad de algunos bloggers que han encontrado un espacio extraordinario para crear un nuevo lenguaje. O de aquellos que han revelado escándalos y abusos a través de este medio. Es decir, los que le han dado una función propia.

Pero no se puede tapar el sol con la mano. La gran mayoría de blogs -al menos los que he visitado- tiene el mismo tono confesional y llorón de la agenda de una niña de tercero de bachillerato ("Ayer me rumbié con Camis", "La fiesta donde Juanis estuvo del putas", "Me siento superfea"). Pero, vaya y venga la cursilería. Lo que en realidad me produce mal de estómago es el tono seudointelectual o de superioridad que tienen otras páginas.

Digo, no tengo nada en contra de la libertad de expresión. Entiendo que algunos tengan la necesidad y el derecho de manifestar sus opiniones. Pero me temo que casi nadie en el mundo virtual está honestamente interesado en saber lo que los demás piensan. Allí hay poco debate y mucha autocomplacencia. Basta ver cómo los editores de medios electrónicos organizan debates virtuales o chats y se encuentran con la triste realidad de que nadie quiere debatir. La mayoría -por no decir todos- no oye, sólo se impone.

Ahora, Internet no tiene la culpa. Es cierto que nunca antes un medio había sido tan libre -tan anárquico, tal vez-, pero precisamente se trata de un medio nada más. Y es que, ¿qué mejor lugar que Internet si uno es un pequeño ególatra? Me arriesgo a parecer un poco fascista en este momento, pero me huele que todo esto de la libertad de expresión en Internet no es más que un excusa para validar el exhibicionismo. Y si no, pregúntenme a mí, que escribo una columna en semana.com.

3. Y volvemos al principio. Un hombre pasa 50 horas seguidas frente a su computador y luego muere. Podría sonar trágico, pero tal vez para él fue normal. Así mismo, un italiano, Luca K., mantuvo durante tres meses un blog en el que planeó, discutió con los lectores y reflexionó sobre su decisión de suicidarse. Finalmente, lo hizo frente a todos. Sin duda fue la decisión más lógica, porque su vida -su vida 'real'- era la que sucedía frente a la pantalla.

Y como ellos habrá miles que han trasladado la realidad a un mundo que no es tangible. Personas que han dejado su identidad de un lado y se han trasteado a un mundo cómodo en el que nadie está obligado a hacer nada. Un mundo artificial en el que la impunidad da un confort que no existe en algún otro lugar.

De ‘blogs’ y otras tecnologías

Guillermo Santos Calderón
EL TIEMPO
1 de agosto de 2005

Cualquiera puede tener sus ‘blogs’ con enlaces concisos y frescos.

El efecto de Internet sobre todo lo que conocemos ha llegado a niveles difíciles de imaginar hace unos pocos años. Talvez el más conocido es el comercio electrónico que nos ha permitido el acceso, con solo el click de un ratón, a mercados para los cuales la distancia no existe.

Quién podría vivir hoy sin el correo electrónico, que nos ha permitido establecer relaciones con personas que de otra forma no hubiéramos conocido. De hecho, fue este medio el que me permitió conocer al que hoy es mi mejor amigo.

Hoy están de moda otros nuevos usos de Internet que están afectando la forma en que nos informamos y entretenemos. Algunos de ellos están también cambiando la manera en que navegamos por la red mundial. Estos son el RSS, los blogs y el podcast. Me parece importante volver referirme a ellos, ya que se han consolidado como otros aportes maduros de Internet al estilo vida.

RSS es aquella tecnología que le permite al usuario navegar por sitios de interés sin tener que acceder a las páginas web. Consiste en un agregador de noticias (feed reader), muchos de los cuales se bajan sin costo de Internet, mediante el cual se suscribe a canales RSS que son de interés. Al ejecutar el agregador se despliegan directamente en su pantalla las últimas noticias publicadas.

Ya ha habido suficiente información sobre blogs, que son bitácoras personales de opinión que pueden ser leídas y comentadas en forma interactiva y en tiempo real.

Los blogs deben contener muchos enlaces a otros blogs o páginas web que enriquezcan el tema tratado. Ya existen ‘blogueros’ que han sido oficialmente reconocidos en los Estados Unidos como periodistas.

También existen blogs en los que se publican fotografías y videos. Hoy cualquiera puede tener su blog personal y opinar sobre el tema que quiera. RSS también puede aplicarse a los blogs para enterarse de toda nueva publicación en él, sin tener que navegar.

Los blogs no pueden ser pesados ni largos. Deben actualizarse diariamente y cada nueva publicación debe ser corta, concisa y fresca. Muchos ‘blogueros’ desconocen esto y publican ladrillos larguísimos sin ningún enlace que complemente el contenido, dándole tratamiento de columnas de un medio tradicional. Estos blogs están llamados a desaparecer rápidamente, precisamente porque su autor no entiende de qué se tratan.

Podcasting es aquella tecnología que permite publicar contenidos en audio, no en streaming, sino para ser bajados a un computador para ser sincronizados en cualquier aparato MP3 y escuchados en cualquier momento. Ya existen programas de radio que están siendo elaborados por personas que nunca tuvieron acceso a los medios ni los recursos necesarios para crear una emisora tradicional. Hoy basta con tener Internet y la capacidad de elaborar y editar archivos MP3 para poder contar con una emisora de radio virtual.

En países más desarrollados, estas nuevas tecnologías están alcanzando un peso específico importante, hasta el punto de que poderosos comunicadores han sido controvertidos. Se ha llegado hasta a provocar sus renuncias por haber sido cogidos en mentiras y falsedades.

La nueva fuerza de los 'blogs'

Guillermo Santos Calderón
EL TIEMPO
21 de febrero de 2005

Con el boom de Internet, este tuvo un gran impacto en la forma de hacer negocios. Este concepto dio vida a una gran cantidad de términos antecedidos de una 'e', entre los cuales los más conocidos son e-commerce y e-business, que son los que precisamente hacen referencia a las transacciones comerciales en el ciberespacio.

Hoy ya nadie se sorprende con la existencia de negocios en Internet. El mundo se adaptó y ya se aceptó que la Red es otro canal de ventas y que alrededor de él se tienen que generar modelos de negocios novedosos y atrevidos. Esto es lo que ha venido ocurriendo. Los conceptos importantes aquí son adaptarse y apalancarse.

Los medios de comunicación tradicionales también se montaron sobre esta ola, al publicar en Internet todos sus contenidos y actualizarlos oportunamente, aprovechando las características del ciberespacio. En estos últimos meses ha venido apareciendo otra gran influencia de la revolución de Internet. Este fenómeno ya ha asomado su cabeza en las primeras páginas de los principales diarios del mundo por los logros que ha obtenido. Hablo, nada más ni nada menos, del fenómeno de los web logs, más conocidos como blogs.

Un blog es un diario o una bitácora escrita por alguien sobre un tema específico y cuyo contenido puede ser comentado en-línea por cualquier cibernauta. Esta comunidad de 'bloggeros' ha logrado tumbar, hasta la fecha, a Dan Rather, uno de los principales presentadores de noticias de los Estados Unidos, y a Eason Jordan, un alto ejecutivo de CNN, casos ampliamente comentados por la prensa mundial.

Los medios tradicionales tienen que sentirse amenazados por esta nueva fuerza, equivalente a pequeñas publicaciones actualizadas oportunamente, que están creciendo en popularidad y, lo que es más diciente, en credibilidad, como lo demuestran los logros mencionados.

También hay que decir que un blog es una publicación que presenta el punto de vista del autor, sin censuras, ni editores, ni correctores de estilo. Por esto mismo hay que tener cuidado porque estos contenidos pueden carecer de la neutralidad que hace que una información sea veraz y objetiva. No se puede negar que seguramente existen blogs en los cuales se practica la calumnia y la injuria y que estas faltas a la ética pueden hacer carrera hasta llegar a perjudicar gravemente el objetivo de los escritos.

Pero también es cierto que en Internet existe una fuerza virtual que siempre le da equilibrio a todo ese ecosistema, de tal forma que la misma comunidad de 'bloggeros' seguramente hará que aquellos que se dediquen a la calumnia y la mentira no tengan futuro y sus propósitos oscuros sean puestos al descubierto.

En Colombia ya hay una comunidad fuerte de 'bloggeros', compuesta por gente joven, muchos de ellos periodistas. Los blogs y los agregadores RSS, que es la herramienta que permite hacerles seguimiento a los comentarios y actualizaciones de un blog sin tener que navegar permanentemente hasta él, son tecnologías que llegaron para quedarse. Los medios de comunicación, en especial los impresos, deben entender estas nuevas fuerzas y unirse a ellas para adaptarse y apalancar sus publicaciones en Internet.

'Blogs', medios y textos

Tres sitios para explorar la relación entre medios y weblogs son los recomendados de esta semana

Por: Rodrigo Restrepo
Semana.com

Hay una creencia sobre los blogs muy difundida en la prensa colombiana: que los blogs son un nuevo medio de comunicación y una competencia a los medios tradicionales. La idea, claro, no nació en este país, y ha generado debates extensos en Estados Unidos, donde los blogs políticos y de opinión son una enorme rama de la blogósfera y ya han cobrado la cabeza de varios periodistas.

¿Hacen los weblogs periodismo? ¿Están encargados de juzgar a los medios tradicionales? Estas, creo yo, son preguntas mal planteadas desde el principio. Por supuesto, muchos blogs tienen la misma finalidad que los periódicos o las revistas: difundir noticias, informar. Hay otros que han saltado a la fama por ofrecer una visión alternativa de acontecimientos como la guerra de Irak o de los atentados del 11 de marzo. Y muchos más se dedican exclusivamente a parasitar y criticar a esos mismos medios.

Pero los blogs son mucho más que eso. Son un fenómeno cultural que tiene mucho más que ver con un diario personal: con una forma de ver el mundo y con una forma de asumir la identidad. El universo de los blogs es tan grande y complejo que no se puede reducir a un apéndice, un hijo o un juez de los medios impresos.

Para explorar esta relación entre medios y weblogs, quisiera recomendar tres blogs que abordan el tema:

- Mass Media & NN.TT., un blog colectivo en el que escriben en español una buena cantidad de especialistas en estudios de medios y ciencias de la información. Hace parte de un colectivo llamado IdeaSapiens , por cierto muy recomendable.

- El planeta en pantaloneta, una bitácora muy divertida que mezcla experiencias de un colombiano fuera de su país, con observaciones agudas sobre artículos de prensa.

- Y Ojo al texto, que creo es el que mejor le pega al punto cuando dice que un blog es un texto, al igual que un graffiti, un programa de televisión, una película o un libro. Nada de juez o medio alternativo. Su creador tiene otro blog en inglés: Narratives in Media and eCommunication y colabora en el ya mencionado Mass Media & NN.TT., y con el colectivo Bitácoras.org.

Edición: 1193
Fecha: 2005-03-11
Sección: On Line
Caracteres: 2623

Bloggers’ colombianos se están organizando en comunidades: ¿se cocina una revolución?

Aunque aún no han ganado total credibilidad, estos columnistas independientes de todas las edades quieren iniciar una cultura de opinión en Internet.

CARLOS SOLANO
Redactor de Eltiempo.com


Primero ingenieros de sistemas, luego adolescentes, desempleados, amas de casa y ahora hasta periodistas independientes que han decidido poner 'blogs' en la red, vieron el poder de la unión y han comenzado a organizarse en comunidades para transmitirle al mundo lo que piensan.

En los noventa, década en la que se consolidó la ‘fiebre’ de Internet, los usuarios conectados se dividían en dos tipos: quienes publicaban la información y dominaban lo técnico (los ingenieros y los famosos ‘hackers’) y los navegantes, casi náufragos, que demoraban un mes para aprender a enviar un correo electrónico e intentaban sacarle el jugo a sus módem telefónicos de 14.400 Kbps.

Hoy en día ya no existen tales distancias entre unos y otros porque ahora todos tienen el poder de publicar, ser leídos y compartir opiniones a través de los ‘blogs’, cultura que dio origen a sus responsables, los llamados ‘bloggers’, y en Colombia, un país con más de 3,7 millones de navegantes, su círculo está creciendo.

Los primeros espacios surgieron alrededor del año 2002 como pruebas de ‘gomosos’ de la programación electrónica, pero luego, cuando se dieron cuenta de que podían desfogar allí su imaginación y empezaron a escribir sobre sus vidas y su día a día, descubrieron que, como en una escena bíblica, los lectores comenzaron a llegar.

Desde entonces, han visto la luz aquellos pensamientos que estaban guardados en el baúl del anonimato, agudas reflexiones políticas, poemas inéditos de una tarde de máxima inspiración e incluso fotografías comprometedoras captadas con celulares.

Quiénes son

Aunque los primeros ‘bloggers’ respondían al estereotipo de los adictos a la computación, encerrados en sus cuartos entre cables, componentes y discos compactos quemados, el concepto evolucionó en el momento que ya no se requirió saber de programación para tener un diario personal en la red.

Los actuales ‘bloggers’ son más humanos: buscan un espacio para la catarsis. Fuera de Internet, suelen ser reservados porque, por lo general, guardan todo lo que oyen para contarlo en su espacio personal. También sienten una gran cercanía a la música.

Fueron, por lo general, aquellos ‘chateadores’ de los noventa: comenzaron a comunicarse con programas como Messenger, ICQ o mIRC. Hoy en día, ya no interactúan preguntando “de qué color son tus ojos” sino “qué comentario interesante tienes para compartir”.

Un estudio del 'Pew Internet and American Life Project', que busca definir las características sociales alrededor de Internet, descubrió que los creadores de ‘webblogs’ son en su mayoría hombres (el 57 por ciento) y jóvenes (un 48 por ciento tiene menos de 30 años de edad).

“Internet no es sólo Messenger”, asegura Álvaro Bonilla, ‘blogger’ de todohistorias.blogspot.com: “Hay mucha gente con ganas de compartir muchas cosas”.

En gran parte, son amantes del software de código abierto (programas de distribución libre y gratuita como ‘Mozilla’); suelen soltar arengas contra los monopolios de la computación y asegurar que odian a Bill Gates.

Los que pueden, compran los nuevos juguetes electrónicos o ‘gadgets’: quieren una cámara digital para llevar a todos lados y un computador portátil, ojalá con conexión ‘wireless’ (sin cables) para poder exclamar en cualquier sitio público “¿dónde hay un punto de red?”. Los que no tienen cómo, simplemente administran su sitio desde cualquier computador porque saben que más importante que lo técnico es el contenido.

Una característica esencial es que defienden a capa y espada su independencia: pueden decir lo que sea en el momento que sea y se enorgullecen de que nadie los va a coartar. Por eso, sienten que están destinados a revolucionar el flujo de la información: comparten datos que consideran ‘confidenciales’ y creen en complots organizados por los conglomerados.

Ejemplos de ello son los ‘blogs’ de carácter político nocomunicado.blogspot.com, de un ‘blogger’ que se identifica como NO-C; lahorriblenoche.blogspot.com, de ‘nightjuan’, y atrabilioso.blogspot.com, quien suele enviar comentarios con reflexiones políticas en los foros de Eltiempo.com.

Sin embargo, una segunda ola de ‘bloggers’ buscan explotar el lado más humano de la situación: cuentan historias de cómo conocieron a su primer amor, qué fue aquello simpático que les ocurrió al subirse al bus o cuáles son los reproductores de MP3 que están de moda.

Un ‘blog’ de este tipo que parece tener éxito (según la comunidad Lacoctelera.com, que aloja este sitio, tiene más de 1.000 visitas diarias) es ‘Artilugios’ (www.lacoctelera.com/artilugios), de Margarita Barrera, en el que hace reseñas de los últimos ‘gadgets’ del diseño de interiores y vida en el hogar.

Ahora, la tendencia es la agrupación de ‘blogs’ en comunidades o ‘clanes’ para que, a través de la alianza, tengan mayor impacto, ganen credibilidad y sus contenidos lleguen a más lectores.

“Las asociaciones son fortuitas, pero uno conoce a una persona porque lo lee”, comenta David Medina, fundador de la comunidad de ‘bloggers’ colombianos más grande hasta el momento, Blogscolombia.com. A la fecha, este grupo congrega a 479 miembros.

Sin embargo, Medina siente que “todavía hay temor a que lo que tenemos se riegue, hay cierta displicencia a que se vuelva masivo, pero una de las cosas que trae Internet es que la información es pública y de todos”.

Otra comunidad que ha tenido impacto es ‘The Open List’ o TOL (relacionada con la comunidad ‘Bachue), la primera que se fundo y que cuenta con 199 miembros.

La primera reunión

Decidido a armar una alianza de ‘bloggers’, Medina los convocó a finales de abril para que se encontraran en el Café Juan Valdez de Bogotá, de la 73 con novena. Sin embargo, existía una complicación: el anonimato… ¿cómo iban a reconocerse?

Así comenzaron a llegar: cualquier persona que pareciera disimular el ‘despiste’ era inmediatamente consultado por Medina: -“eh, si, yo soy el del ‘blog’ de literatura…”. En 30 minutos la mesa tuvo cerca de 15 participantes que aún no se conocían y no parecían tener mucho en común pero que tenían mucho qué contar.

El hielo se rompió entre algunos con una disertación en un lenguaje técnico acerca de los avances tecnológicos en favor de los ‘blogs’: “P2P… PHP… Feeds… RSS… C++”. De repente, un hombre de corbata que había mantenido silencio decidió interrumpir: -“me llamo Carlos, soy ingeniero metalúrgico y no tengo ni idea cómo funcionan los ‘blogs’, pero quiero aprender porque quiero difundir cosas de mi profesión”.

Desde ese momento, la conversación cambió: comenzaron las reflexiones acerca de cuál debe ser el futuro, de cómo esparcir este conocimiento en universidades y colegios, de hacer colectivos o ‘clanes’ según los intereses de los ‘bloggers’, incluso si debe pensarse en los ‘blogs’ como un futuro negocio.

Ese día firmaron una carta de objetivos a mediano plazo para la comunidad.

Batalla de clanes

Aunque el mundo de los ‘bloggers’ no se parece a los verdes, fríos y abruptos senderos de Escocia o Irlanda, y que la fisonomía de los primeros no tiene nada que ver con la de los guerreros celtas, sí existe una extraña similitud, posible herencia de los juegos de rol: una organización en clanes entre los cuales disputan su territorio cuando sienten que tienen que hacerlo.

A comienzos de este año, un colectivo de ‘bloggers’ periodistas llamado ‘Generación Invisible’ anunció que era “el primero en Colombia”. La afirmación encendió la ira de algunos miembros de la comunidad TOL, fundada hace más de dos años. Los espacios de batalla fueron, por supuesto, los ‘blogs’.

Sin embargo, Gen Invisible explicó su versión: “hay que diferenciar entre los términos ‘comunidad’, ‘colectivo’, ‘clan’ y ‘grupo’, porque tienen intereses diferentes”.

Esos intereses pueden ser muy diversos: por ejemplo, el ‘blog’ lamovidaliteraria.blogspot.com tiene una publicación impresa del mismo nombre, que funciona como una red de estudiantes de literatura.

El ‘blogger’ Alejandro Forero, cabeza de la comunidad Bachue, creador de ‘The Open List’ y participante del clan ‘Freaks Unidos’, intentó calmar los ánimos de los demás participantes, algunos de ellos extranjeros.

Forero explicó a EL TIEMPO que “todos los miembros (de The Open List) tenían ‘blogs’ desde el 2003 o antes, muchos de ex alumnos de la Universidad de los Andes, y otros que están tomando mucha fuerza: el Clan Porno, el clan Meranistas y Patiños, conformado por ex alumnos del Instituto Alberto Merani”.

Hoy en día Forero y Medina mantienen comunicación para unir a las dos comunidades.